Cambio de paisaje. En una curva fuerte a la derecha. Enfrente vemos la loma arbolada de hayedo que después enlaza con la ladera de bosque que desciende del Corona.
La pendiente ha ido cediendo, y aunque el camino sube todavía, hay muchas zonas donde descansamos y vamos en llano.
Llegamos así a un lugar donde a la derecha vemos que el hayedo se extiende en forma de «V» hacia abajo hasta un punto donde hace un estrecho la ladera de bojeral de primer plano. Esta ladera entronca hacia el sur con la cresta entre Jaun Done Xakue y Corona.
El camino que hemos seguido va hacia dicha cresta. Pero en este punto nos podemos desviar en diagonal por sendas hacia el hayedo. Abandonamos el camino por la derecha y remontamos con el hayedo como objetivo, entre los bojes y enebros.
La senda a veces se desdibuja un poco pero vuelve a aparecer.
Avanzando todo lo posible por el interior del arbolado salimos de nuevo a zona despejada, donde nace una senda que por la derecha de otra mancha de hayedo, sin necesidad de entrar en ella, sube por el helechal.
Remontando la cuesta final vemos pronto el vértice geodésico asomar sobre la línea de la loma. La senda nos dirige hacia el mismo.
A nuestra espalda queda un hermoso paisaje sobre el valle de Arce.
Proponemos ahora un descenso diferente, pero sólo para aquellos que tengan un buen sentido de la orientación y un mínimo conocimiento de la zona.
Para quien no lo tenga es mejor que vuelva por donde ha ascendido.
Como objetivo, si se dispone de cartografía, hemos de llegar a los llanos de Bidausi, a los cuales llega un camino importante que sube desde Olaldea.
Con el pico de Ori como referencia, es decir, en dirección nordeste, avanzamos desde la cima descendiendo sin camino definido, y con características semejantes al ascenso final, es decir, con helechos y brezos entre manchas de arbolado.
Dejamos en pocos metros las ruinas de una borda a la derecha. Marchamos entre almohadillas de brezo, descendiendo en línea recta con suavidad. En cinco minutos entramos entre hayas y salimos de nuevo a otra zona de brezal. Por la derecha tenemos una alambrada y podemos seguir una senda que nos llevará al borde de un cortado.
Salimos a otro rodal despejado con brezal. Salpican la zona algunos abedules y pinos sueltos.
Al frente, algo más abajo, vemos una plantación de coníferas (abeto rojo), en una mancha de repoblación. Sobre el bosque sigue el Ori.
Esta mancha de abeto rojo es la referencia clave. En la esquina izquierda (véase donde señala la flecha amarilla en la foto) se encuentra el arranque de la pista que nos servirá para descender. Así cruzamos en esa dirección hacia el arbolado.
Nos internamos en el mismo y vamos girando algo a la derecha. Mantenemos la dirección hasta...
Salimos a una pista más importante. Suelo afirmado y preparado para circulación de vehículos. Tomamos en dsecenso a la izquierda.
Olaldea.
Tomamos contacto con la carretera, ahora sin apenas tráfico desde que ha sido cortada por el embalse.
Podemos finalizar aquí si disponemos de quien nos recoja o, si hemos de volver a Oroz Betelu, es cuestión de atravesar Olaldea hacia la derecha y seguir la carretera, junto al río Irati, durante 3,6 km