Al llegar a un pequeño claro, el magnífico piso de la pista finaliza y se convierte en camino peor acondicionado, bifurcándose en tres direcciones. El más importante sigue por la derecha y podemos utilizarlo en el regreso si así lo deseamos.
Desechando el de la izquierda, que empieza a descender de inmediato, vemos frente a nosotros dos grandes piedras a manera de cairn. Nos indican el nacimiento de una senda apenas marcada entre el hayedo. Sobre ellas una cinta amarilla cuelga de una rama. (Véase la flecha de la foto).
Nos introducimos en esa dirección, atentos a las ramificaciones. Tratamos siempre de ir por la parte más alta y más clara.
La senda se va empinando y acaba desapareciendo, pero entonces atacamos la subida de frente hacia la loma, por el hayedo claro, que no ofrece más dificultad para avanzar que la pendiente.
Este tramo no dura más de 10 minutos.