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ver ruta GR 225 - Fuga 1938 (Fuerte Ezkaba-Urepel) - Etapa 4 - Sorogain - Urepel
autor: Rey Bacaicoa, Javier
Fecha de realización: 03/04/2016
Última actualización: 15/02/2018 
 
mide
Método de Información de Excursiones
Riesgo del Medio Medio Hay más de un factor de riesgo
Dificultad en el Itinerario Itinerario Sendas o señalización que indica la continuidad
Dificultad en el Desplazamiento Desplazamiento Marcha por caminos de herradura
Cantidad de Esfuerzo Esfuerzo De 3 a 6 h. de marcha efectiva
ver ruta Forma: Travesía
ver ruta Zona: Montaña Noroeste
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Recorrido realizado He realizado el recorrido
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Distancia
9,35 km
Tiempo
2 h 57 '
Km Pista
3,92 km
Km Senda
5,44 km
Desnivel Máximo
 
601 m
   
Tramo máx de ascenso 206 m Acumulado de ascenso 225 m
Tramo máx de descenso 416 m Acumulado de descenso 620 m
   
 
Opiniones (1)

Albergue de Sorogain - Collado Beraskoain - Urepel(recorrido)

Descripción General de la ruta

Puedes ver la información general del GR haciendo clic aquí, en este artículo.
La cuarta y última etapa, para quien conoce el camino, puede llevar a pensar que resultaría más sencilla para los fugados. ¡Quién sabe! La vigilancia de fronteras, en tiempo de guerra, era mucho más intensa que la de otras zonas del territorio.
Lo cierto es que, para quienes tenían una idea clara del "por dónde", el camino más corto estaba por aquí. No solo había que alcanzar un collado en lo más alto, sino que también había que alejarse de las zonas abiertas.
El recorrido, hoy, es sencillo y, además, hermoso y agradable. Después de subir desde el albergue de Sorogain hasta el collado Beraskoain, el resto del itinerario es un continuo descenso. Las únicas dificultades pueden ser la pendiente intensa de algún punto (nunca excesiva) y las dudas en algunos lugares donde las hojas del hayedo que se acumulan en el suelo ocultan la traza del sendero. Por lo demás el itinerario de la cuarta etapa es el más corto, el más plástico (visualmente) y el más agradecido de las cuatro.
Al final, cuando el senderista alcanza Urepel, puede tratar de imaginar lo que supondría para los afortunados que llegaron hasta el pueblo el hecho de haberlo conseguido. Detrás quedaban más de doscientos compañeros asesinados y una situación sangrante y dolorosa, la de un país aplastado, sometido, desgarrado por el horror de la guerra.