Al poco tiempo sale a la derecha en un giro brusco de 180 grados otra pista que también ignoramos. Hay que continuar por la pista que traemos hasta el fondo del valle al que llegamos dejando a la derecha un campo de almendros que dependiendo de la época nos obsequiará con el colorido de sus flores invernales.
Foto: Pista de subida desde el fondo del valle y flores de almendros.
Junto a otro corral de piedra hay una zona despejada, un banco y un camino que sale a la derecha. Nosotros seguimos rectos por la izquierda. Pronto llegamos a un nuevo desvio señalizado "Longar 1,4 Km.". Seguimos por la de la izquierda y llegamos a una pequeña explanada donde hay un panel explicativo sobre el hipogeo. Desde aquí queda poco más de un kilómetro para llegar al monumento.
Foto: Panel explicativo sobre el Hipogeo de Longar.
Llegamos al Hipogeo de Longar. Es uno de los dólmenes más importantes de Navarra. Es una de las pocas tumbas prehistóricas que ha llegado intacta hasta nuestros días, lo que le da aun más relevancia. Más de 4.500 años de Historia contemplan este lugar que fue sagrado para los habitantes prehistóricos de estos valles. Está datado entre el 2.650 y el 2.500 a.C. entre el final del Neolítico y el comienzo del Calcolítico.
Con solo algo más de 4 metros de profundidad se encontraron restos de cerca de un centenar de cadáveres que se fueron depositando sucesivamente aquí a lo largo de mas de un siglo. Algunos de ellos llevaban flechas de sílex incrustadas en los huesos, lo que da idea de las luchas entre tribus que se producían por el control de los recursos de estos valles. De esta gente no nos han llegado sus poblados, seguramente simples cabañas construidas con materiales perecederos, pero si han dejado para nosotros su "hogar" para los difuntos. Situado en un altozado con grandes vistas hacia el Ebro, con imaginación podemos sentir la devoción y los ritos con los que despedían a sus seres queridos en su viaje hacia el "más allá".
Foto: Exterior e interior del Hipogeo de Longar.