Tras andar unos cientos de metros desde el pueblo, la carretera da una curva a la derecha. Aquí la abandonamos por la pista que, a la izquierda, se dirige al cementerio.
Frente a nosotros, el Sarbil en su versión más inédita. Acostumbrados a los acantilados de la vertiente sur o su vista un tanto pelada desde Pamplona, nos sorprende esta ladera boscosa que alfombra el monte.
Enseguida cogemos la pista de la derecha, que, en pocos metros, nos lleva hasta el cementerio.
Dejamos una pista que sale a la derecha. Siempre debemos continuar por la pista principal.
Este es un punto muy importante para no perderse. De la pista, a la izquierda sale un camino ascendente no muy visible en su comienzo pero señalado con las señales rojas y blancas de sendero de gran recorrido. Hay que ir atentos para no continuar por la pista que hemos venido subiendo y que sigue recta. Para ayudarnos hay unos montones de piedra que señalan el inicio del desvío.
Salimos del pasillo de bojes y ya casi "olemos" la cumbre. Ya en zona cumbrera el camino tomará rumbo sur con buenas vistas sobre un gran raso herboso a nuestra izquierda, por debajo nuestro. El bosque nos ha dejado como quien quita una venda de los ojos para dejar ver la sorpresa de horizontes que se divisa desde aquí arriba.
La vegetación es escasa en la zona cumbrera, sólo algún que otro boj amigo del viento separado del bosque donde habitan sus compañeros.
Alto de Sarbil. Parece mentira que 1.100 metros de altura den para tanto. Si teneis suerte y hace buen dia prepararos para una vista impresionante. Empiezo y que no me falte el aliento: Moncayo, alto Pirineo Navarro (Ori, Anie, Mesa de los tres reyes, etc), Ortzanzurieta, Adi, Saioa, la cuenca de Pamplona, Peña Izaga, Higa de Monreal, Sierra del Perdón, San Donato, Montejurra, pantano de Alloz, sierra de Codés, etc.
Además del vértice geodésico tenemos una ermita - refugio en la cumbre, con chimenea, por si alguien se enamora tanto del sitio que quiera ver amanecer sobre Navarra desde este increible mirador.