0:00 h
505 m
0 km
633536
4738458
Comenzamos el recorrido en el aparcamiento situado detrás de la iglesia de Aoiz, donde el panel informativo nos sirve de referencia antes de partir.
0:00 h
505 m
0 km
633536
4738458
Vemos los paneles que nos indican los senderos marcados en 2026, aunque son practicamente iguales a los originales, puede haber pequeñas variaciones, y desde luego se pueden realoizar en cualquiera de los dos sentidos.
0:03 h
479 m
0,12 km
633634
4738521
Desde este punto, descendemos buscando el cauce del río hasta alcanzar el puente de Auzola o Bidelepu. Una vez en la margen izquierda, nos dirigimos por la pista de cemento hacia la izquierda.
0:06 h
486 m
0,41 km
633826
4738623
Tras superar una curva pronunciada de la pista, el camino se divide en dos. En este punto, tomamos el ramal de la derecha, abandonando la comodidad de la zona baja para comenzar la verdadera ascensión.
Es importante notar que estos primeros metros son compartidos con la ruta de ascenso a Santa Bárbara. En este mismo desvío, veremos las marcas del recorrido actualizado en 2026 que tiran hacia la izquierda. Sin embargo, tal y como se detalla en la guía específica de esa peña, el ascenso que nosotros proponemos aquí (el original) resulta mucho más llevadero y progresivo, permitiendo ganar altura con un esfuerzo mejor repartido mientras nos internamos en la falda de la sierra.
0:28 h
660 m
1,9 km
634843
4738608
Al alcanzar esta zona alta, nos encontramos con un importante cruce de caminos. Hacia la derecha, se desvía el itinerario que se dirige hacia Axarimendia, también conocido popularmente como "La Cañonera" o "Las Antenas". Este recorrido está claramente identificado con marcas azules, correspondientes a la señalización actual. Nosotros continuaremos de frente. Seguimos manteniendo nuestra dirección por la vía principal.
0:30 h
657 m
2 km
634972
4738567
Alcanzamos el amplio cruce de pistas conocido como El Purgatorio, un espacio abierto que sirve de referencia fundamental en zona. Desde aquí, la pista que se encamina hacia la izquierda es la que sube directamente hacia Itxabalea, el cordal superior; ese será nuestro camino de regreso más tarde.
En este momento, nuestra ruta nos dicta continuar por la pista de la derecha. Este ramal comienza a perder altura de forma suave pero decidida, guiándonos directamente hacia el Caserío de Auzola. Es un tramo de descenso cómodo que nos permite recuperar el aliento.
0:44 h
615 m
3 km
635253
4738342
Al aproximarnos a Auzola, el horizonte se abre y nos presenta una visión con dos barrancos frente a nosotros: a la derecha, el Barranco de la Facería, que sube hacia el despoblado de Zarikieta, y a la izquierda, el Barranco de las Tres Fuentes. Nosotros tomamos este último, el de la izquierda, para iniciar el ascenso que nos conducirá sin pérdida hasta el collado de la Borda de Fermín.
0:48 h
601 m
3,2 km
635361
4738415
Junto al caserío de Auzola, nace a nuestra izquierda una vieja pista que comienza a perder altura. Seguimos su trazado descendente hasta encontrar, poco después, un sendero a mano derecha.
Tomamos ehasta el barranco de las Tres Fuentes.
0:55 h
552 m
3,7 km
635474
4738240
Poco antes de alcanzar la regata, desembocamos en un claro donde encontramos los paneles informativos de las distintas rutas de la zona. En este punto, debemos seguir hacia la izquierda, tomando el sendero marcado en rojo. Continuamos en dirección a Tres Fuentes, siguiendo la ruta que también nos encamina hacia la conocida Borda de Fermín.
Es importante tener en cuenta que, en este tramo, la senda coincide con el cauce de la regata; por ello, en épocas de lluvias intensas, si baja mucha agua, es necesario extremar la precaución y caminar con cuidado para evitar resbalones o pies mojados.
1:22 h
633 m
5,5 km
637015
4738923
A medida que nos internamos en la espesura del barranco, el sendero nos regala un respiro al alcanzar un pequeño claro cerca de la regata. Aunque la senda principal continúa su ascenso sin tregua, merece la pena desviarse apenas unos metros hacia el cauce.
Al bajar a la regata, descubrimos la fuente que da nombre a todo este barranco. Es un lugar detenido en el tiempo donde todavía se pueden apreciar con claridad los restos de una antigua y pequeña canalización, testimonio mudo de la importancia que este punto de agua tuvo para los pastores y carboneros de la zona. Es un rincón sombrío y fresco, ideal para refrescarse antes de retomar la marcha, sintiendo de cerca la vida que late en el fondo de esta quebrada de Zarikieta.
1:23 h
633 m
5,5 km
637015
4738923
Tras refrescarnos en la fuente y contemplar los restos de su canalización, regresamos a la senda principal para continuar nuestra marcha en la misma dirección. El camino sigue ganando altura de forma constante y pausada, internándonos cada vez más en la vertiente del barranco hasta alcanzar la sombra de unos viejos pinos que flanquean el paso.
En este punto, el trazado nos obliga a desviarnos ligeramente hacia la izquierda, donde la pendiente se vuelve más exigente. Nos encontramos en el tramo que presenta mayor dificultad debido a la maleza, que aquí crece con más fuerza; sin embargo, el camino sigue siendo perfectamente identificable. Es fascinante observar cómo, a pesar de la vegetación, en algunos puntos se aprecia todavía el antiguo "cajón" de la senda, ese rebaje en el terreno que delata siglos de paso de personas y ganado hacia los pastos altos de la borda de Fermín.
1:33 h
732 m
6,3 km
637618
4739114
Continuamos ganando metros siguiendo la traza de la senda entre los pinos. En este punto, nos topamos con una alambrada que delimita los terminos. Tras cruzarla con cuidado, este último repecho es el que nos conduce directamente al collado de la borda de Feermin.
1:41 h
799 m
6,8 km
637999
4739367
Una vez en el collado, la amplitud del cordal nos recibe con nuevas perspectivas. Desde este punto estratégico, realizamos un giro a la izquierda para buscar, camuflados entre la densidad de los bojes, los restos de la Borda de Fermín.
Si miramos hacia la derecha, observamos el sendero que asciende con fuerza por los Txuringos. Es importante recordar que desde el fondo del barranco también habríamos podido alcanzar este punto por ese flanco; sin embargo, ese trazado lo reservamos para la ruta de Santa Bárbara, ya que es por donde realizamos el descenso en aquel recorrido. Hoy, nuestra mirada sigue puesta en lo alto, utilizando la Borda de Fermín como el último hito antes de encarar el tramo hacia las Tres Mugas.
1:41 h
795 m
6,8 km
638106
4739585
Desde la Borda de Fermín, la senda no nos da tregua y continúa ganando altura, pero ahora lo hace de una forma mucho más panorámica. Nos encontramos recorriendo un canto que actúa como una frontera natural y visual.
A nuestra derecha, la vista no muestrad el Barranco de Zarikieta, mientras que a nuestra izquierda conservamos la perspectiva del Barranco de las Tres Fuentes, por el que acabamos de subir.
1:47 h
865 m
7,2 km
637924
4739749
A medida que ganamos altura, la perspectiva sobre el Barranco de las Tres Fuentes nos muetra la naturaleza del barranco que nos ha traído hasta aquí: flanqueado a un lado por el Carasol, la vertiente soleada y luminosa, y al otro por el Paco de Auzola, la ladera sombría y húmeda donde el bosque se aferra con más fuerza.
1:48 h
865 m
7,2 km
637924
4739749
A media subida desde la Borda de Fermín, el terreno nos obliga a prestar atención. En este punto exacto, debemos desviarnos un poco hacia la izquierda, siguiendo siempre la senda que aparece bien marcada sobre el terreno.
1:58 h
982 m
7,9 km
637393
4740037
Justo antes de alcanzar el collado de las Tres Mugas, antes de salir a la pista que recorre el canto de la sierra, debemos prestar atención al entorno. Justo al otro lado de la alambrada,a la izquierda, se pueden observar los restos pétreos de Induriaga.
1:59 h
984 m
7,9 km
637393
4740067
Al salir finalmente a la pista, nos encontramos en el collado de las Tres Mugas, el punto exacto donde confluyen los términos municipales de Aoiz, Rala y Zarikieta. Es un cruce de caminos físico y administrativo, pero también temporal. A nuestra izquierda, tras cruzar el paso canadiense, nos topamos con la necrópolis de Induriaga.
Este es un enclave de especial relevancia arqueológica que guarda una curiosa historia de redescubrimiento. En la primera publicación de estas rutas, en el año 2007, se pensaba que estas piedras eran simples mojones de muga que delimitaban los términos. Sin embargo, en 2012 saltó la sorpresa: los estudios arqueológicos confirmaron que se trata de una necrópolis, posiblemente de la Edad del Hierro. Este cementerio milenario está directamente vinculado al Castro de los Jeronales, el asentamiento que visitaremos más adelante.
Los estudios confirmaron que se trata de una necrópolis de la Edad del Hierro, compuesta por al menos cinco crómlechs o círculos de piedras en diversos estados de conservación. Estos monumentos, que marcaban el lugar de descanso de los antiguos pobladores, destacan por la presencia de menhires o monolitos centrales que actúan como ejes ceremoniales, subrayando el carácter sagrado que este punto tuvo hace milenios.
La ubicación de Induriaga es excepcional por su carácter meridional, ya que este tipo de conjuntos megalíticos suelen concentrarse mucho más al norte, en la zona pirenaica. Además, el sitio ofrece una lectura fascinante de las capas del tiempo: estos menhires prehistóricos fueron integrados siglos después en el paisaje administrativo como mugas y, más tarde, fueron cristianizados con cruces grabadas en su superficie para sacralizar el lugar bajo la nueva fe. Este santuario de piedra,esta situado a apenas un kilómetro del Castro de los Jeronales.
Tras dedicar un tiempo a recorrer y comprender el misterio de la necrópolis de Induriaga, retomamos la marcha para encarar el último sector de nuestra ruta. Dejamos atrás el paso canadiense y las piedras milenarias para continuar hacia la derecha respecto al punto por donde habíamos desembocado en el cordal desde el barranco.
A medida que avanzamos por la pista en dirección a la cima, debemos estar atentos al margen izquierdo del camino. Allí encontraremos la señalización que indica el acceso al Castro de los Jeronales. Aunque la curiosidad nos tiente a desviarnos ahora, reservamos este fascinante yacimiento para el camino de regreso; será nuestra última parada cultural antes de iniciar el descenso definitivo. Con el objetivo ya a la vista, seguimos ganando metros por la loma de la sierra, sintiendo cómo el horizonte se ensancha a cada paso hacia la Peña de Zarikieta.
2:31 h
1.007 m
10,1 km
638960
4741267
Continuamos nuestra marcha ganando metros suavemente por el cordal hasta aproximarnos al cruce que baja al despoblado de Rala, (este lo descubriremos en la ruta Despoblado de Rala). Sin embargo, poco antes de alcanzar dicha intersección, debemos estar atentos para desviarnos a la derecha. Es aquí donde abandonamos la pista en busca del sendero que nos conducirá directamente hasta la cima.
En este tramo, es común encontrar múltiples trazas dibujadas por el paso del ganado que pasta en estas alturas; aunque existan varias opciones, siempre terminaremos dando con una senda principal y bien marcada que asciende con decisión. Este camino nos saca a un amplio claro que funciona como un balcón natural, las vistas se abren hacia la otra vertiente, permitiéndonos contemplar en toda su profundidad el barranco de Zarikieta.
2:34 h
1.023 m
10,3 km
638972
4741094
Una vez que alcanzamos el claro, realizamos el último giro de la ascensión: nos dirigimos a la izquierda. Ante nosotros se perfila con claridad la Peña de Zarikieta, el objetivo que nos ha traído hasta aquí.
Sin pérdida posible, remontamos los últimos metros por el sendero que nos sube directamente a la roca.
2:40 h
1.050 m
10,7 km
639278
4741095
PEÑA ZARIKIETA
Al coronar la cima, la sensación de altitud es total. Nos encontramos en un balcón privilegiado desde el cual se domina gran parte de la geografía de la zona: las cumbres del Pirineo que recortan el horizonte hacia el norte. Es el lugar perfecto para un descanso merecido, disfrutando de la soledad y el silencio que solo estas peñas apartadas saben ofrecer.
En la cima encontramos el punto geodésico y un pequeño buzón.
A nuestros pies se abre el Barranco de Zarikieta.
Desde la cima de la Peña de Zarikieta, la mirada se proyecta hacia el oeste, ofreciéndonos una de las perspectivas más completas de todo el recorrido. En primer término, justo bajo nuestros pies, se recorta la silueta estratégica del Castro de los Jeronales.
Si giramos nuestra vista hacia el noreste, el paisaje cambia de carácter para volverse más abrupto y forestal. Desde la privilegiada atalaya de la Peña de Zarikieta, podemos apreciar con claridad la zona de Remendia y el perfil de los montes de Areta.
Estas cumbres, que actúan como antesala de las grandes moles pirenaicas. Es una perspectiva que nos recuerda la conexión de esta sierra con los valles prepirenaicos más profundos, ofreciendo un contraste perfecto con la cuenca de Aoiz que divisábamos hacia el oeste.
Finalmente, hacia el barranco, se nos regala una bellísima estampa de las aguas del pantano de Itoiz, perfectamente enmarcada por la Peña de Santa Bárbara a la izquierda y la Peña Gaztelu a la derecha.
3:04 h
997 m
12,3 km
638193
4740658
Tras disfrutar de las vistas y el silencio en la cima de la Peña de Zarikieta, iniciamos el descenso regresando sobre nuestros pasos para retomar la pista principal. Más adenlante, encontraremos a nuestra derecha el panel informativo que nos indica el desvío hacia el Castro de los Jeronales. Nos desviamos por este sendero para adentrarnos en un poblado de la Edad del Hierro que parece detenido en el tiempo.
3:09 h
1.011 m
12,6 km
638135
4740854
Desde nuestra posición, se abre una vista espectacular hacia la Peña de Santa Bárbara. En primer término, destacan los restos de las antiguas murallas, cuyos lienzos de piedra erosionada nos transportan a tiempos pasados y subrayan el carácter defensivo de este enclave estratégico.
Este poblado fortificado es un ejemplo extraordinario de arquitectura militar defensiva con más de dos mil años de antigüedad. Su ubicación no es fruto del azar, sino de una visión puramente estratégica: el asentamiento se asienta sobre un espolón natural donde los precipicios de la vertiente norte actúan como una muralla natural absolutamente infranqueable.
Sin embargo, es en la parte sur —por donde accedemos hoy al recinto— donde el castro revela su verdadera magnitud. Aquí, en la zona más vulnerable al carecer de cortados naturales, nos sorprende una potente muralla de piedras sin trabajar.
Aunque el paso de los siglos y la densa colonización del bojedal han intentado ocultar estas estructuras milenarias, la naturaleza ha sido incapaz de derrotar a esta imponente masa pétrea.
Si dirigimos la mirada hacia el sur, se nos abre una amplia y despejada panorámica de la cuenca de Lumbier-Aoiz. Esta llanura, constituye el corazón agrícola y geográfico de la comarca.
Como siempre ocurre, la espectacularidad de la vista dependerá directamente de la meteorología del día: desde la nitidez absoluta que permite adivinar los perfiles de la Sierra de Izaga en días claros, hasta el misterio de un mar de nubes cubriendo los valles en las mañanas de inversión térmica.
Al asomarnos a esta vertiente, podemos ver los recortados perfiles de Los Txuringos. Estas formaciones, por las que nos paseamos en otra de las rutas publicadas: Santa Barbara.
3:30 h
981 m
14 km
637307
4740065
Una vez visitado el Castro de los Jeronales y tras habernos asomado a sus imponentes murallas, desandamos el breve sendero para volver a la pista principal. Iniciamos ahora el cómodo descenso por el cordal, regresando sobre nuestros pasos hasta alcanzar de nuevo el collado de las Tres Mugas.
Al llegar a este punto de confluencia, cruzamos el paso canadiense que marca el límite de los términos municipales. Apenas recorridos unos pocos metros tras el paso, abandonamos la pista principal para desviarnos a la izquierda. Nos adentramos así en la senda de los Carboneros.
3:38 h
938 m
14,5 km
636884
4739900
Poco a poco, la senda de los Carboneros va perdiendo altura. Tras un tramo de descenso continuado, la espesura se abre de pronto y llegamos a un claro conocido como el Faitío Gergonico.
A lo largo de toda la senda, si prestamos atención al suelo del bosque, descubriremos varios claros con la tierra ennegrecida. No son simples manchas en el terreno; se trata de los emplazamientos exactos donde se elaboraban las carboneras.
3:55 h
871 m
15,7 km
636078
4739613
La senda de los Carboneros llega finalmente a su término al conectar con la pista principal en una amplia curva. En este punto, para completar nuestro itinerario y dirigirnos hacia el punto de inicio, seguimos la pista hacia la izquierda.
4:00 h
844 m
16 km
635784
4739561
Aunque podríamos seguir la pista principal hasta abajo, existe una alternativa mucho más corta y atractiva. Para ello, nos desviamos de la pista hacia la izquierda, buscando el trazado de lo que antiguamente fue la pista.
Hoy en día, el paso del tiempo y la vegetación han reclamado su espacio, y de aquella antigua vía apenas queda una estrecha senda.
4:11 h
735 m
16,8 km
635338
4739191
Al final de este sendero, en el paraje conocido como Artxurieta, volvemos a encontrarnos con la pista principal. Para terminar la ruta, simplemente seguimos la pista hacia la izquierda.
4:24 h
658 m
17,7 km
634989
4738573
Llegamos al paraje del Purgatorio. Desde este punto, ya enlazamos con el trazado que realizamos al inicio de la jornada.
Ahora solo nos queda deshacer el camino de subida, siguiendo la pista que desciende de forma decidida hacia Aoiz.
4:42 h
549 m
18,8 km
634131
4738802
Tras dejar atrás el Purgatorio, la pista comienza a serpentear por los barrancos de los Bizkares, y llegamos así al tramo final del recorrido, una pronunciada pista de cemento. Este fuerte descenso nos conduce directamente hasta el puente.
5:00 h
505 m
19,7 km
633536
4738458
Volvemos a cruzar el puente sobre las frías aguas del Irati, cuyo cauce nos recibe de vuelta. Una última cuesta, y llegamos finalmente a Aoiz, punto de inicio y fin de este recorrido circular por la Sierra de Zarikieta, también conocida localmente como Itxabalea.