En otoño y principios de invierno en un año normal (el 2025 no lo ha sido) estos encinares constituyen un paraíso de Cortinarius, género complejo y propio de especialistas, sin embargo, en estas fechas apenas hemos observado unas pocas especies, aunque estas observaciones son algo interesante. Entre estos el
Cortinarius callochrous, una especie con bulbo marginado y unas láminas lilas en la juventud, cuya carne y superficie del sombrero dan una coloración marrón rojiza con la potasa, no rojo vivo.
Cortinarius callochrous
Comestibilidad:
Cortinario con bulbo muy bruscamente marginado, láminas jóvenes de coloración lila o azulada y sombrero amarillo o amarillo-ocráceo que pasa a marrón rojizo con la sosa. Comestible aunque muy poco consumido como la mayor parte de las especies de este género.
El aspecto del sombrero en un primer momento nos ha parecido el mismo que el anterior e incluso también tiene bulbo marginado en la base del pie, sin embargo, al darle la vuelta observamos unas láminas amarillas, no lilas y una carne blanca en su interior que apenas toma un ligero tinte rosa con la potasa, además presenta restos de velo general blancos sobre el sombrero, se trata del
Cortinarius elegantior var_quercus-ilicis.
Cortinarius elegantior var_quercus-ilicis
Comestibilidad:
Cortinario de carrascales y encinares, con sombrero marrón rojizo con escamas más oscuras, pie provisto de bulbo marginado y láminas, carne y pie de coloración amarillenta más o menos viva que no reacciona a las bases fuertes. Como otras especies de este género posiblemente sea comestible pero no se recomienda su consumo.
Y especie más rara y diferente de las anteriores, y bastante común en este tipo de bosques es el
Cortinarius aprinus, con un sombrero marrón e higrófano, seco y decorado con fibrillas radiales y un pie cilíndrico o bulboso, en algunos casos con una sutil banda anular.
Cortinarius aprinus
Comestibilidad:
Cortinario de carrascales con sombrero bastante grande, marrón o arcilloso e higrófano y pie terminado en un grueso bulbo redondeado en la base. Especie rara cuya comestibilidad es desconocida.
Otro de los grupos de hongos más comunes en estos bosques mediterráneos son las "llenegas o higróforos", aún en estas fechas hemos observado una importante diversidad y algunos muy bien representados, entre éstos el
Hygrophorus leucophaeo-ilicis, de sombrero casi seco y pie seco y un poco apuntado, con sombrero muy discolor, con el centro marrón bastante oscuro y muy decolorado hacia los bordes.
Hygrophorus leucophaeo-ilicis
Comestibilidad:
Variedad de llenega blanca de carrascales con sombrero convexo muy ligeramente mamelonado un poco viscoso en tiempo húmedo, pero generalmente seco, blanco y con el centro claramente contrastado de marrón u ocre-marrón, comestible como el resto de las llenegas.
Fácil de confundir con el anterior el
Hygrophorus eburneus presenta un sombrero blanco o muy ligeramente amarillento en el centro, pero la gran diferencia con el anterior es la viscosidad que recubre tanto el sombrero como el pie.
Hygrophorus eburneus
Comestibilidad:
Variedad de llenega comestible de baja valor por su poca carnosidad, muy común en la hojarasca de los bosques caducifolios, de sombrero muy viscoso y brillante, blanco o ligeramente amarillento con la edad.
E igualmente con una gran viscosidad recubriendo el sombrero y sobre todo el pie que puede disociarse en escamas hemos observado el
Hygrophorus persoonii, cuyas láminas al deteriorarse se ponen verdosas y en general todo el carpóforo toma este color con el amoniaco.
Hygrophorus persoonii
Comestibilidad:
Seta comestible aunque en muchos lugares poco apreciadas por su viscosidad, se caracteriza por la fuerte viscosidad del sombrero y del pie, su coloración siempre un poco verdosa y sus láminas gruesas, espaciadas y también un poco verdosas en la vejez.
Y es fácil confundirlo con el
Hygrophorus discoideus, con un sombrero más netamente discolor, muy oscuro en el centro y muy decolorado hacia los bordes, pero el pie no es tan viscoso, ni tiene bandas y desde luego no toma coloraciones verdosas ni con amoniaco ni en la vejez.
Hygrophorus discoideus
Comestibilidad:
Higróforo comestible de sombrero muy viscoso con disco marrón ocráceo oscuro y bordes muy claros, láminas blancas y decurrentes y pie igualmente viscoso.
Por último, también hemos observado otra especie de higróforo, pero en este caso completamente seco, se trata del
Hygrophorus arbustivus var_quercetorum, de un bonito color ocráceo o marrón ocráceo, con fibrillas radiales, progresivamente decolorado hacia los bordes, pero no discolor.
Hygrophorus arbustivus var_quercetorum
Comestibilidad:
Seta comestible, aunque poco apreciada que se caracteriza por su sombrero marrón-ocráceo con fibrillas radiales y poca diferenciación entre el centro y los bordes, bastante uniformemente coloreado y láminas blancas, decurrentes y bastante espaciadas
No tan abundantes como en otros bosques mediterráneos visitados también hemos encontrado diversos grupos de "negrillas claras",
Tricholoma scalpturatum, algunas muy blancas que se necesitaba una lupa para ver las fibrillas y escamillas y otras más coloreados y normales.
Tricholoma scalpturatum
Familia: Tricholomataceae
Comestibilidad:
Variedad de negrilla tan buen comestible como la negrilla clásica, Tricholoma terreum, característica por su sombrero grisáceo muy claro, sin escamas muy definidas, consistencia delicada y frágil y el amarilleamiento general de láminas, sombrero y pie en la vejez.
La mayor sorpresa y una de las especies de mayor porte observadas ha sido el
Ampulloclitocybe clavipes, a primera vista nos parecieron ejemplares de pardilla, Clitocybe nebularis, sin embargo, la coloración del sombrero y sobre todo la textura muy blanda del pie y del sombrero, así como el olor y otros caracteres nos llevaron a esta especie.
Ampulloclitocybe clavipes
Comestibilidad:
Variedad de Clitocybe comestible, bastante mediocre y sobre todo tóxico si se consume con alcohol, con láminas muy decurrentes y blancas y sobre todo característico por su pie un poco coloreado, grisáceo, hueco y ensanchado en la base en un bulbo en bota de consistencia muy blanda.
Y también, resulta raro en estas fechas encontrar otras especies como el
Entoloma hirtipes, de porte delicado, sombrero cónico como de una Mycena, pero esporada rosa y esporas poligonales, especie muy común en otoño en estos bosques.
Entoloma hirtipes
Comestibilidad:
Seta de claros de todo tipo de bosques, de sombrero cónico o acampanado, de superficie lisa, brillante, claramente higrófana, marrón oscura en húmedo, láminas rosadas en la madurez y un pronunciado olor a pescado o harina rancia.
Para terminar el reportaje comentaremos algunas de las especies de palitos, ramas, troncos y tocones que no son raras observarlas en cualquier momento del año como la
Sarcoscypha coccinea, de morfología muy característica y llamativa.
Sarcoscypha coccinea
Comestibilidad:
Seta muy llamativa y característica por su llamativo color rojo escarlata, su fructificación invernal y su forma en olla con un pequeño pie. Sin interés culinario dado su tamaño y poca proliferación.
Tremella mesenterica
Comestibilidad:
Especie muy gelatinosa con aspecto de cerebro o tripa muy blanda, amarillo vivo que desarrolla sobre ramas o troncos de cualquier tipo de árbol, especialmente de Quercus. Produce esporas subglobulosas o casi esféricas en basidios tabicados.
O el
Stereum hirsutum, de sombrero muy peloso, blanquecino, aunque no es raro verlo verdoso por el desarrollo de algas.
Stereum hirsutum
Comestibilidad:
Especie sin interés culinario por sus consistencia coriácea e inconfundible por su forma de concha o alero, generalmente en grandes grupos, de sombrero blanco y peloso por encima y liso y amarillento o amarillo anaranjado por debajo.
Los pequeños crepidotos con láminas en abanico, en esta ocasión se trata del
Crepidotus autochthonus. En este grupo la identificación de la especie requiere ineludiblemente la observación, al menos, de las esporas, en este caso son elipsoidales y de paredes lisas, a diferencia de las del Crepidotus variabilis que son verrugosas o las del Crepidotus cesatti que son globosas.
Crepidotus autochthonus
Comestibilidad:
Típico Crepidotus, sombrero en concha y esporada ocrácea, de suelo que desarrolla entre la hierba, generalmente en grupos o hileras, de tamaño más bien grande con carpóforos que superan los 5 cm de diámetro, muy frágiles.
Y como una muestra de los diversos hongos en forma de corteza o costra que observamos, en general complicados de determinar, mencionaremos unas manchas blancas que recubren algunos troncos o ramas de Quercus, se trata del
Xylodon asperus a primera vista una costra blanca o ligeramente amarillenta, aparentemente lisa, sin embargo, una observación con un buen aumento nos muestra una superficie repleta de diminutos aguijones.
Xylodon asperus
Comestibilidad:
Hongo que desarrolla sobre ramas de pino, en forma de una fina película blanca con diminutos dientes o incluso retículo en los bordes, con esporas elipsoidales y terminaciones de hifas a modo de cistidios terminados en una pequeña cabeza esférica.
Relación de especies observadas
Ampulloclitocybe clavipes, Cortinarius aprinus, Cortinarius callochrous, Cortinarius elegantior var_quercus-ilicis, Crepidotus autochthonus, Entoloma hirtipes, Fuscoporia torulosa, Hohenbuehelia petaloides, Hygrophorus arbustivus, Hygrophorus discoideus, Hygrophorus eburneus, Hygrophorus leucophaeo-ilicis, Hygrophorus persoonii, Lactarius chrysorrheus, Radulomyces molaris, Rhodocollybia butyracea, Sarcoscypha coccinea, Stereum hirsutum, Stereum subtomentosum, Tremella mesenterica, Tricholoma scalpturatum, Tricholoma sudum, Xylodon asperus,