A la confluencia del Arga y el Aragón
Recorrido: Villafranca - Confluencia Arga-Aragón - Villafranca
Autor: Irisarri Iriarte, Mikel
01/06/2026
21/06/2026
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Toda la zona noroeste del término municipal de Villafranca está limitada por una barrera natural, el río Aragón, zona en la que además confluye con el río Arga. Esto da lugar a una gran superficie de paisaje ribereño, de gran interés paisajístico y naturalístico, en la que destacan los sotos, considerados zonas de especial conservación y lugares de interés comunitario por su riqueza ecológica. Contiene una flora variada (álamos, tamarices, fresnos y sauces), que cambia de color a lo largo del año. En esta flora habitan especies como el martín pescador, el visón europeo o el murciélago común europeo, además de la presencia continuada de cigüeñas, garzas y cormoranes, que comparten el cielo con diferentes rapaces que también anidan por la zona.
Este recorrido nos va a permitir disfrutar de todo ello atravesando los parajes de Las Cañas, El Fraile, El Romero o el soto Nuevo. Del mismo modo, apreciaremos en especial de la confluencia del Arga y el Aragón, donde ambos ríos se funden entre amplios arenales y desde donde se contempla, al otro lado del río, el majestuoso Barranco de Peñalén, un imponente corte natural sobre el cauce. La tradición cuenta que aquí fue despeñado el rey Sancho Garcés IV de Navarra por orden de su propio hermano en el siglo XI, un episodio legendario que marcó la historia del Antiguo Reino.
Relive 'A la confluencia del Arga y el Aragón'
Ruta paso a paso
Nuestro punto de partida es la Plaza de los Fueros, donde está situado el Ayuntamiento desde donde nos acercamos a la iglesia de Santa Eufemia. En uno de sus laterales destaca, no precisamente por su belleza, una cruz de gran tamaño con la inscripción a sus pies de “Camino de la cruz de Caravaca”.
Rodeamos la iglesia, contemplando las pequeñas esculturas antes comentadas y asomándonos a un pequeño mirador que nos va a permitir situarnos delante del paseo que vamos a realizar.
Tras bajar un pequeño tramo de anchas escaleras, tomamos la calle Río Grande que enseguida abandonaremos a la izquierda, en dirección oeste.
Ya en zona de cultivos, observamos un panel informativo sobre la Ruta de los Sotos, que en parte coincide con nuestro paseo y que nos da cuenta, además del mapa señalizado, de la flora y fauna que nos podemos encontrar en el entorno.
En este punto el SL NA-318 se dirige a la izquierda a encontrarse con el río Aragón, sin embargo nosotros proseguimos derechos por una pista parcelaria, en buenas condiciones que tomamos hacia la Confluencia, atravesamos primero una zona de pequeñas huertas, que enseguida dejan pasa a campos de cultivo de explotación, de grandes dimensiones, en los que destaca el espárrago, el cereal y alguna zona de frutales.
Tras algo más de 2 km casi en línea recta, dejamos esta pista para acercarnos a mano derecha a la "Casilla del guarda", nuestro primer contacto con los sotos, donde enseguida la encontramos recientemente restaurada gracias a un proyecto europeo para su “adecuación y puesta en valor turístico”, dentro del programa de ayudas “Regeneran”. La construcción está dentro de una bonita chopera y a la espera de ser utilizada.
Desde la casilla volvemos un pequeño tramo sobre nuestros pasos, y, sin perder la dirección, nos acercamos hasta el mismo cauce del rio Aragón, en un paraje denominado Las Cañas, una zona en la que el agua del río toma una pronunciada curva que hace que se embalsen las zonas aledañas. Las flechas de dirección en este lugar nos señalan el SL-NA 318 y nos indica que, a mano derecha, quedan 1,9 km para llegar a la desembocadura del Arga.
A partir de este punto nuestro recorrido va siempre muy cerca de las aguas del río Aragón, en un tramo en el que el Arga ya ha hecho su aportación al caudal. Proseguimos, siguiendo además las marcas del SL NA - 318 hacia el norte, por una pista con cultivos a la derecha, pero con un enorme soto de chopos a la izquierda.
Siguiendo las indicaciones del Sendero Local, al fondo de la pista, giramos a la izquierda por una esplanada, sin apenas vegetación que nos va a llevar, por el paraje de El Fraile, hacia la confluencia de los ríos Arga y Aragón, comenzando a ver muy cerca, en la otra orilla, los grandes riscos de Peñalén.
Enseguida nos acercamos a la orilla del Aragón, y unos metros más adelante, perfectamente señalizado, llegamos a la misma confluencia de los ríos. Se trata de una explanada que bien merece una buena parada para ver este fenómeno natural de la unión de dos ríos, con sus playas de cantos rodados, sus zonas de erosión provocadas por las crecidas, los restos de árboles y plantas deformados por las avalanchas, y por las incontables aves que por allí pululan…todo un sinfín de paisajes, sonidos y olores que hacen que ese lugar sea algo mágico.
Continuamos la marcha, ahora por los interminables sotos del Romero, el soto Nuevo y La Yedra, una zona en la que disfrutar de la sombra de los árboles de ribera y, en algún punto, acercarnos de nuevo a la orilla del río.
El recorrido continúa bordeando un gran meandro del río que deja al otro lado el soto de Los Ramales. Al encontrarnos con una mota o camino elevado para defensa de inundaciones, abandonamos las orillas del Aragón para encaminarnos hacia el pueblo, ya ante nuestros ojos, por una pista paralela a una de las acequias principales de la zona.
De nuevo las grandes parcelas de cereal y espárragos van dando paso a las parcelas más pequeñas de huertos familiares, con verduras de todas clases y diferentes árboles frutales. Contianuamos por la pista y tras un par de cruces, un camino encementado nos acerca ya al casco viejo, punto final de nuestro recorrido.
De vuelta al casco también podemos disfrutar de su patrimonio cultural y artístico: la Iglesia y el convento de Santa Eufemia, la Casa del Mayorazgo de Arévalo del s. VXVI, o el Palacio Bobadilla y la Casa de la Marquesa de Villabrágima, ambas del XVII y de estilo barroco. Todos estos monumentos fueron levantados básicamente en ladrillo caravista. Continuando con el paseo, podremos apreciar un buen número de murales artísticos realizados estos últimos años, algunos de ellos de considerables dimensiones, que engalanan muchas fachadas laterales o rincones, tanto en el casco como en los alrededores. Incluso un conjunto de pequeñas esculturas de bronce en el mirador que hay junto a la Iglesia.